La mayoría de los artículos sobre la inspección técnica son una lista de cosas que mirar. El problema de una lista es que no dice cuándo mirarlas, y ahí está la diferencia entre resolver un defecto con calma o descubrirlo cuando ya no hay margen.
Lo organizamos como lo organizamos en el mostrador: por plazos.
Un mes antes — lo que necesita taller
Todo lo de este bloque requiere elevador, herramienta o pedir una pieza. Por eso va primero.
Los bajos
Es el capítulo que más rechazos por sorpresa provoca, porque está debajo y nadie lo ve nunca. En un coche de cierta edad que ha vivido siempre a la intemperie cerca de la costa, lo que hay que mirar es:
- Tubos rígidos de freno: si al rascar salta escama y el tubo ha perdido sección, es rechazo. Se sustituye el tramo.
- Latiguillos flexibles: agrietados en el pliegue o con el casquillo comido.
- Escape: soportes partidos, fugas por juntas, tubo perforado.
- Anclajes de suspensión y piso: óxido perforante en zonas estructurales.
- Amortiguadores: cualquier mancha aceitosa en la caña es motivo de rechazo.
Lo desarrollamos entero en el artículo sobre corrosión en los bajos, incluida la escala para distinguir el óxido cosmético del que importa.
Frenos
La inspección los mide en banco: eficacia total y desequilibrio entre ruedas del mismo eje. Se rechaza tanto por frenar poco como por frenar desigual.
Señales de que hay que mirarlos antes: el coche se va hacia un lado, el pedal pide más recorrido que hace unos meses, hay vibración al frenar fuerte o llevas tiempo oyendo un chirrido constante. Los ruidos y lo que significa cada uno están en esta guía.
Presupuesto orientativo: pastillas 105 € – 185 €, con discos 215 € – 430 € por eje.
Holguras
Con el vehículo en las placas de detección se mueve cada rueda para encontrar juego en rótulas, bieletas, silentblocks y bujes. Si el coche hace ruidos al pasar por un bache o la dirección se nota vaga, es lo que van a encontrar.
El testigo del motor
Si está encendido, no hay medición de emisiones: es rechazo directo. Con un mes de margen hay tiempo de localizar la causa y repararla; con dos días, no. Los pasos están en qué hacer con el testigo del motor.
Una semana antes — lo que puedes hacer tú
Quince minutos y no hace falta herramienta.
Las luces, con un ayudante. Es el capítulo que más rechazos acumula, con diferencia, y el más barato de resolver. Uno dentro accionando y otro fuera comprobando:
cruce, carretera, posición delante y detrás, antiniebla trasera —obligatoria—, antiniebla delantera si la lleva, los cuatro intermitentes, el warning, las tres luces de freno incluida la tercera elevada, la marcha atrás y la iluminación de matrícula.
Una bombilla fundida cuesta entre 5 y 15 € y tira por tierra la cita entera.
Neumáticos. Profundidad mínima de 1,6 mm en toda la banda; los testigos TWI del fondo de las ranuras te lo dicen sin medir nada. Mismo tipo y dibujo en cada eje. Sin cortes, hernias ni deformaciones. Ajusta la presión a lo que indique la etiqueta del marco de la puerta.
Cristales y espejos. Grietas que crucen la zona barrida frente al conductor son rechazo. Los retrovisores, completos y ajustables.
Limpiaparabrisas. Que las gomas barran limpio y que los surtidores apunten al cristal. El limpia trasero también cuenta. Depósito con líquido.
Interior. Cinturones sin deshilachar y con retracción correcta, bocina, asiento del conductor que fije bien.
Documentación. Permiso de circulación, ficha técnica y seguro en vigor. Y si el coche lleva alguna modificación —enganche, llantas distintas, cambio de combustible— debe estar legalizada y anotada en la ficha. Un enganche sin homologar es un rechazo que no se arregla en el momento.
La mañana de la cita — tres cosas que sí cambian el resultado
1. Llega con el motor caliente. Esto es lo que más gente ignora y más puntos regala. Los diésel se miden con opacímetro y los gasolina por sonda y OBD. Un motor tibio da lecturas peores que el mismo motor a temperatura de trabajo, y hemos visto rechazos por décimas en coches sanos.
En un diésel, dale un tramo de marcha sostenida antes de entrar. Un par de salidas y entradas por la C-32 bastan para que el filtro de partículas complete una regeneración y el catalizador llegue a temperatura. Llegar en frío después de cuatro calles es tirar dinero.
2. Ve con el coche vacío y limpio por dentro. No es una manía: el inspector necesita acceder al maletero para ver los puntos de anclaje y a veces al habitáculo. Un maletero lleno alarga la inspección y no ayuda.
3. Quita lo que no debería estar. Bolas de enganche desmontables sin usar, adhesivos que tapen la zona de visión, luces adicionales no homologadas, portabicis vacío. Todo eso son incidencias evitables.
Si te rechazan
Dos cosas que conviene saber de antemano:
- La segunda visita tiene que hacerse en la misma estación donde te rechazaron, para que solo revisen el defecto anotado. Ahí ya no se elige.
- Hay un plazo limitado para volver. Pasado ese plazo, la inspección se repite entera y se paga entera.
Por eso vale tanto la pena llegar con los deberes hechos: el coste de un rechazo no es la tasa de la reinspección, son dos mañanas perdidas.
El servicio pre-ITV
Lo que hacemos es simple: revisar exactamente los puntos que revisa la inspección oficial, con banco de frenos, medición de emisiones, comprobación de reglaje de faros, lectura electrónica completa y repaso de bajos en elevador. Sale de ahí un informe escrito con lo que está bien, lo que está justo y lo que va a ser rechazo, con presupuesto de cada punto.
Revisión con informe 44 € – 62 €. Correcciones aparte. No incluimos las reparaciones en el precio porque no sabemos qué va a aparecer, y preferimos que decidas tú con el informe delante.
Merece la pena sobre todo si el coche pasa de ocho años, si duerme en la calle o si es la primera inspección después de comprarlo de segunda mano.
Puedes verlo en pre-ITV o pedir cita en el 641 16 17 71. Reserva con margen: la estación también va con cita y en algunas épocas del año hay espera.