Guía completa

Para qué sirve exactamente

La pre-ITV no es una inspección. Es una revisión de taller que sigue el mismo guion que usa el inspector, hecha con tiempo y sin cola detrás. El resultado no es un adhesivo, es un papel: cada apartado con su calificación y una nota de qué haría falta para dejarlo en verde.

A partir de ahí decides tú. Hay quien nos deja corregirlo todo, quien se lleva el informe para hacerlo por su cuenta y quien se presenta tal cual porque prefiere arriesgarse. Las tres opciones son legítimas. Lo que no tiene sentido es ir a ciegas y perder la mañana.

El coche de trayecto corto suspende por sitios raros

Mataró es ciudad de commuters. Mucha gente coge el tren en la R1 a diario y usa el coche para ir a comprar, subir a Argentona o bajar a la playa. Trayectos de diez minutos, motor que nunca termina de calentar. Eso deja huella en apartados concretos de la inspección:

  • Escape perforado desde dentro. En recorridos cortos, el vapor de agua de la combustión condensa en el silencioso y no llega a evaporarse nunca. El tubo se pudre de dentro hacia fuera, así que por fuera se ve entero hasta que aparece el agujero. Si el coche suena más de lo que sonaba, ya está.
  • Emisiones altas con el motor sano. El catalizador necesita temperatura para trabajar. Un coche que hace siempre cinco kilómetros llega a la estación con el catalizador frío y da lecturas que no se corresponden con su estado real. Se resuelve dando una vuelta larga antes, y en la pre-ITV lo comprobamos con el motor ya caliente para que la medida signifique algo.
  • Ópticas empañadas. La humedad ambiental de la costa se cuela por un respiradero obstruido o una junta vencida, y el faro amanece con agua dentro. Además de ser motivo de defecto, el vidrio velado dispersa el haz y arruina el reglaje.
  • Freno de estacionamiento que no da el mínimo. El cable pasa por debajo y se toma dentro de su funda. Sube por el banco de frenos por debajo del porcentaje exigido, o desequilibrado entre ruedas. Suele arreglarse con desmontaje, limpieza y cable nuevo.

Los bajos: la parte que no se ve

Después del checklist, el coche sube al elevador. Aquí es donde aparecen los defectos que se califican como graves y que nadie se espera: canalizaciones rígidas de freno con corrosión avanzada, soportes de goma del escape partidos, anclajes de suspensión con óxido de capa gruesa, tornillería tan comida que ya no se puede aflojar.

Ese último punto no suspende por sí solo, pero cambia el presupuesto de cualquier corrección. Verlo antes es dinero, porque permite decidir con calma en lugar de correr con la fecha encima.

Si vienes con un desfavorable

Trae el papel de la estación. Con él delante no hace falta repetir la revisión entera: vamos directamente a los apartados marcados, te decimos qué se necesita para cada uno y lo dejamos listo. En ese caso no cobramos revisión, solo el trabajo.

Ten en cuenta el plazo: pasado el periodo de gracia que da la propia estación para la segunda visita, la inspección se paga otra vez desde cero. Conviene no dejarlo dormir en la guantera.

Cuándo traerlo

Dos o tres semanas antes del vencimiento es el punto dulce. Da margen para revisar, corregir y coger cita sin prisa. Si te quedan tres días también lo miramos, pero conviene saber que hay piezas que no están en el almacén de la esquina.

Llama al 641 16 17 71 y te damos hueco esta semana.